Hoy yace un gélido frío,
el solo pensar se torna delirio,
la vida se vuelve vano suspiro,
la flor se marchita y muere en su nido.
Que se necesita para estar vivo ?
La excusa perfecta son los latidos ?
Es el flujo pulsatil lo que logra el destino ?
O la tajada doliente de la muerte que vino ?
jueves, 28 de julio de 2011
domingo, 3 de julio de 2011
Encuentro
Es nuestro encuentro,
Limpio y sin mentiras,
Esperamos los dos vivir,
Mil vidas en un día.
Mis manos como serpientes,
Acarician tu cuello,
Sanan heridas,
concentré en tu mente,
Y tu corazón,
Mil vidas en un día.
Beso tu frente,
Jugando con tus cabellos,
Beso tus labios,
Que me acarician,
Respiro con tu aliento,
Savia de la vida,
Y te propongo el deseo de poseer,
Mil vidas en un día.
Y uno a uno desprendo,
Los botones de tu camisa,
Sintiendo el deseo de la piel,
Que no tiene la menor prisa,
Solo quiere que ocurra la magia de vivir,
Mil vidas en un día.
Tu piel poco a poco se suma a la mía,
Se erizan los vellos de tus poros,
Sopla una suave brisa,
Nos envuelve con su música leve,
Para vivir mil vidas en un día.
Al bajar por tus brazos,
Sintiendo como tus manos se aferran a las mías,
Te siento con miedo a lo desconocido,
No temas niña por mañana,
Hoy te ofrezco con mucha calma,
Mil vidas en un día.
Sigo por la parte baja que tus piernas cobijan,
Saboreando la fragancia de ese perfume,
Que a beberte toda me invita.
Tus caderas anchas, femeninas,
Las llanuras blandas que tanto me deliran,
Se derriten y se pierden como la luz,
En el ocaso del día.
Eclipso con mis manos tus nalgas,
Y tus manos rasgan con furia las mías,
Y haces de mi pecho un manantial bendito,
Que sacia tu sed de deseo infinito,
Degustando del sudor la savia,
En una sinfonía de mil vidas en un día.
Y elevo tu cuerpo hacia el séptimo cielo,
Para entregarlo al altar de sacrificio,
De mi propio cuerpo,
Y marcas una cruz en mis espaldas,
Con tus piernas cruzadas,
Lo único que mi furia animal calma.
Y en extrema convulsión de dolor y pasión,
De amor, perdición,
De gemidos agudos y transpiración,
Siento tu cuerpo devorando el mío,
Con la única ilusión,
De amarme como nunca has amado,
Y de tenerme cuando lo has deseado.
Embriagado
Las celdas de mi instinto se vuelven a abrir,
Dando rienda suelta a mis delirios,
Causados por los aromas que destila tu piel.
Embriágame con tu cuerpo,
Que Baco sea testigo de mi borrachera,
No hay receta para este elixir,
Sin este es imposible vivir.
Me sumerjo en el escote de tu camisa,
Buscando las rosas que penden en lo alto de esos montes,
Que se deshacen en mi boca,
Y desatan en tu mente mil pasiones.
Tus manos conducen la sede de mi mente allí,
Donde mora la última de las perlas escondidas,
Que voy descubriendo susurrándole al oído,
Esa canción aguda que ya conoces,
Y que antes has sentido.
Embriágame con tu cuerpo,
Que Baco sea testigo de mi borrachera,
No hay receta para este elixir,
Sin este es imposible vivir.
La tensión es pulsátil,
Como las estrellas del firmamento a punto de estallar,
Enloqueces mis sentidos,
Embriágame una vez más.
La borrachera me delira,
Vapores en el aire viciado de nuestro sudor,
Cansancio del vivir pasiones de lo terreno,
Postrados en un movimiento de vaivén,
Como péndulo de un antiguo reloj.
Embriágame con tu cuerpo,
Y que Baco sea testigo de mi borrachera,
No existe receta para este elixir,
Tu cuerpo, el mío y el delirio,
Bendito sea morir y vivir por siempre en ti.
Los sentidos desenfrenados de los amantes,
El celo de la luna testigo de este sentir inquietante,
Un dios ciego deseoso de ver,
Una cálida llama de un amor por encender.
Embriágame de tu cuerpo una vez más,
Hasta desfallecer,
Quítame las fuerzas hoy,
Mañana en ti despertaré.
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