martes, 21 de febrero de 2012

Perdido

Un despojo mutilado,
un espejo destrozado,
el rostro de miedo henchido,
ya de tí me he olvidado.

Aunque el tiempo pase,
y las horas intenten ahogarme,
aunque las manos supliquen,
no intento ya salvarme.

Justa es la partida y el duelo,
la verdad a medias o a sabiendas,
las sábanas aún de sudor cubiertas,
te has ido inesperadamente, te creí despierta.

Y me abandona la fuerza,
y mi mirada cubierta,
de niebla espesa sin palabras tiernas,
jamás tocarás de nuevo a mi puerta.

Creo que aún sonries,
que le cantas a las horas nuestras,
cubierta de blanco hacia lo eterno,
aún te siento viva, yerma primavera.

Tu mirada se oscureció,
y tu vida se eclipsó,
tus manos yacen frías,
muerto en vida, también yo.


Carlos Lopérgolo MMXII

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