Mis recuerdos repican como campanas rotas de viejo cristal,
mis palabras vuelan como las mariposas que danzan blandas como el percal,
mis pocos pelos zigzaguean por el aire y que blancos estos están !
mi único pie descalzo clama por un zapato viejo para poderlo abrigar.
Loco ! Loco ! Loco ! y voy corriendo a la estación !
Salto en alto una banca de la plaza y se desabrocha un botón,
giro y te saludo con mi sonrisa sin dientes, pero con gestos de un lord,
me arremango las mangas de mi camisa y hago aparecer un melón.
La gente aplaude mis coreografías sobre pistas de cartón,
duelos shakespireanos y poesía cuatrera de diarios cortados a pleno sol,
y reparto estampas de los santitos de turno que me comprarás hoy,
porque la tentación ahora no es vana y le sacás peso a tu corazón.
Mis relatos, de lo poco, que recuerdo conducen a un boulevard,
el camino estrecho de la locura cuando se juega al cuerdo en soledad,
disonantes las ideas para el que tiene el orden como deidad,
y sin sentido para el que es conducido, sin mi sensación de volar.
Yo no estoy loco, loco, loco, es una sensación de locura nada más,
quiero demostrar que Pitagoras erró algunos términos numéricos,
que la fuerza de gravedad no existe si uno se pone a pensar,
Miguel Angel estaba loco y al mármol, piedra bruta, la hizo volar.
Que hijo de puta ! perro de mierda, me viene a a mí a ladrar !
vení aca y sentate conmigo, te presto mi abrigo y te doy mi pan,
crees que no tengo días perros, amigo, en los que me pongo a llorar,
mis recuerdos de oficina, mi pelo con gomina, mi auto, la mina y la soledad.
Hoy los pibes se descabezan oliendo las latas o fumando hierbas,
se creen héroes en una historia sin vida, donde hay muerte y no hay salida,
estados de conciencia alterados, arruinados por tanta porquería,
el loco de verdad tiene color, poesía y mucha vida.
El otro día comí algo liviano en la iglesia, y de paso al hospital,
pilchas nuevas y un par de zapatos de algún finado que quiso donar,
el médico, padre de todas las ciencias mi corazón se puso a revisar,
maquinaría suiza, dentro del pecho, que en ese momento se decidió parar.
Loco, loco, loco ! como gira este carrousel dorado y blanco amiga mía !
que linda fiesta aquí arriba: la vieja y el viejo, el loro Pocho y también la tía,
no pensé nunca que me encontraría con tantos pibes gorditos tan llenos de alegría,
y que deben estar locos como yo estoy porque vuelan alto con sus alitas ! ! !
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