Ahogas el último vaso y lo llenas de bemoles,
notas de color y perfumes dicen los entendidos,
para mí eres solo una medicina en el alma pobre,
un estado de euforia en estado adormecido.
Invades el cuerpo y mezclas la sangre,
haces que se disparen los rayos de la mente,
entre los monos y elefantes que danzan
con esas odaliscas del lejano oriente.
Mi pluma se moja en tu alma roja,
y mancha el papel como en un policial,
la novela negra se escribe con sangre,
más esta historia tendrá rojo final.
Invades mi alma y eres tu rojo vino,
viejo amigo y compañero de horas congeladas
en movimientos perpetuos de día o de noche
de los caminos torcidos y sin desatino.
domingo, 15 de mayo de 2011
Quizás algún día, algún día quizás...
Palmas ensangrentadas ardiendo de punzante dolor
aguijonean mi pecho las embestidas de sus lamentos
perforando mis pupilas agitadas por el tumulto
el reclamo de esos poseedores de mi asombro casi yerto.
Mas cuando ustedes, empecinados jueces míos, no hablan
escucho aún en mi sordera que bufan y respiran,
les molesta oír lo que es una versión sincera de la verdad
más cuantas caras esta tiene y si por puta pudiera.
Maldicen mis pesares, mis cargas y posesiones,
miren sus rostros sin expresiones antes de juzgar el mío,
el Cerbero que custodia el inframundo con sus tres cabezas,
es un ángel de Dios comparado a sus fauces que solo vociferan.
Me criaron desde los ideales de una vida que no tuvieron,
me vendieron el amor de novios puros y castos
cuando ellos de levante a poniente se arrancaban los cuernos
mientras el niño lloraba solo con desconsuelo de ángel en vida muerto.
Los otros solo jugaron lo más común de todos y lo menos sincero,
de hacerse el desentendido y mirar con recelos
al que tiene eso que ellos no tienen
a intentar brillar con una luz que no llega ni a un reflejo.
Su sarna lamen entre ustedes mismos y que delicia apetitosa
mientras mastican su propia mierda aún así gozan
mintiendo y diciendo que el futuro aseguran
mientras firman con una mano el decreto y cortan lenguas con la otra.
Creo en lo que digo porque mi vida está encarnada
camina por una ruta sin destino llena de escollos que no faltan
la constante es solo un pensamiento claro y certero
de cumplimentar el objetivo del pan diario, único sustento.
No lloren más y miren sus propias vidas llenas de miedo
no se rían ni se jacten de mis apasionados desaciertos
quizás un día tengan que extender las manos para lustrar mis botas,
aún así sonreiré y daré la hogaza de pan que alimentará sus bocas.
aguijonean mi pecho las embestidas de sus lamentos
perforando mis pupilas agitadas por el tumulto
el reclamo de esos poseedores de mi asombro casi yerto.
Mas cuando ustedes, empecinados jueces míos, no hablan
escucho aún en mi sordera que bufan y respiran,
les molesta oír lo que es una versión sincera de la verdad
más cuantas caras esta tiene y si por puta pudiera.
Maldicen mis pesares, mis cargas y posesiones,
miren sus rostros sin expresiones antes de juzgar el mío,
el Cerbero que custodia el inframundo con sus tres cabezas,
es un ángel de Dios comparado a sus fauces que solo vociferan.
Me criaron desde los ideales de una vida que no tuvieron,
me vendieron el amor de novios puros y castos
cuando ellos de levante a poniente se arrancaban los cuernos
mientras el niño lloraba solo con desconsuelo de ángel en vida muerto.
Los otros solo jugaron lo más común de todos y lo menos sincero,
de hacerse el desentendido y mirar con recelos
al que tiene eso que ellos no tienen
a intentar brillar con una luz que no llega ni a un reflejo.
Su sarna lamen entre ustedes mismos y que delicia apetitosa
mientras mastican su propia mierda aún así gozan
mintiendo y diciendo que el futuro aseguran
mientras firman con una mano el decreto y cortan lenguas con la otra.
Creo en lo que digo porque mi vida está encarnada
camina por una ruta sin destino llena de escollos que no faltan
la constante es solo un pensamiento claro y certero
de cumplimentar el objetivo del pan diario, único sustento.
No lloren más y miren sus propias vidas llenas de miedo
no se rían ni se jacten de mis apasionados desaciertos
quizás un día tengan que extender las manos para lustrar mis botas,
aún así sonreiré y daré la hogaza de pan que alimentará sus bocas.
Dama blanca
Vanidad enquistada en lo profundo de tu mirada,
tus zarpas ardientes del deseo doliente,
tu piel aunque fría extiende su calidez amiga,
sol naciente que apaga la luz de los eternos durmientes.
Enjuta de rostro y audaz en tu quimera,
huidiza cuando te busco por mi cobarde desidia,
blanca o negra según seas de oportuna,
como amante la mas bella que esclaviza las penas.
Tu boca de blancos dientes como dagas clavadas,
manos que no acarician solo someten y arrancan,
armas de pálidas redes que atrapan y no atrapan,
llevando la victoria como galardón, pero huérfana un alma.
Quien se atreve a reírse frente a tí dama blanca ?
que tonto arlequín se atreve a burlarte si nunca descansas ?
Has perdonado la vida cuando no lo has silenciado ?
o juegas al gato y al ratón para llenar de dicha tu alegría rancia ?
Navegas por ese río llevando a todos juntos de un tiro ?
O es algo personal lo que mueve tu destino ?
Quien te ha creado o que mente te ha ideado ?
O existes desde siempre como Aquel que dicen que vida ha dado ?
Me intrigas mucho aunque sé que solo marchitas,
no tengo el gusto de conocerte y tu presencia no me delira,
atropello las horas con profundas penas de tristeza infinita,
la melancolía de tu mirada aún no se funde con la mía.
La antesala de tu yermo aliento empaña mis días sin calma,
el latido de un corazón que no tiene sonido, ni sangre, ni alma,
son los días vacíos en los que me pierdo y tu no me hallas,
atrévete a encontrarme tan solo un instante, tú, dama blanca.
A Alfonsina, a Alejandro, a Dante y Virgilio los llevaste,
trofeos para tí o para un dios, quien se conformase ?
caza de almas o de talentos, lo mismo da, verdad ?
tu misión la cumples cuando te place o alguien decide cuando otro se va ?
La espesura se abre cuando los ojos se cierran,
la cortina o el velo negro queda hacia atrás,
hablan los libros y testigos de un túnel y una luz blanca,
yo no creo en eso y ya no sé que pensar.
Los días se vuelven fríos como fría esta el alma,
recuerdo de inviernos eternos en habitar estival,
espero las horas de un sol naciente,
cuando durmiente te siga tras tu caminar.
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