sábado, 2 de abril de 2011

La rosa olvidada

La calle empedrada marco tu camino,
Con su húmedo tacto selló tu destino,
tu rosado rostro se hizo vecino,
de los caminantes tu eres testigo.

Tu cuerpo delgado cubierto de espinas,
tu esbelto tocado que se marchita,
y abres tu cara para descubrirla,
a la luz de los carros o a la luna bendita.

Que bella eres pequeño despojo,
de cuerpo oscuro y remates rojos,
inmortalizada en las poesías,
en manos del amante eres tú su osadía.

Te levanto suavemente y pareces viva,
sello escarlata sobre alguna solapa,
recuerdo de verano en libros profanos,
o acaso eres flor de un principito ?

Te rescaté y no por tu belleza,
te mantendré conmigo hasta que envejezca,
serás de todas siempre la más bella,
porque te he elegido a tí, rosa perfecta.

Nos iremos juntos buscando el ocaso,
en los días largos durante el verano,
tu aroma perfumará mis noches en vela,
para que mi muerte sea eterna primavera.

Eras tu una rosa sobre el viejo empedrado,
maldigo a ese que tu cuerpo dejó olvidado,
más me viste y te ví y sin preguntarnos,
nos hicimos uno extendiendo las manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario